miércoles, 31 de octubre de 2012
0:37

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Intenciones (Intentos)

posted by Do you care?
Y si te digo que me mires a los ojos, me pregunto qué ves, y cuánto.
Hasta que me toque eclosionar, salpicar al Mundo con mis granos de arena, ejercito la aventura introspectiva más contradictoria: la convencida comprensión de lo social, siempre de macro a micro, siempre fuera de Mí.
Los límites -bien marcados- siempre a dos tercios de altura, y varios huecos escondidos en algún rincón, luego las variables más usuales y (aquí comienza) unas pocas de las inusuales, libradas al albedrío de mi inconsciente. Con todo en su lugar y un machete de constantes para recordarme que el rebelarse a lo instaurado puede comenzar con un simple y quizás innecesario símbolo, un juego tanto mejor cuantas más sonrisas genere.
Entonces fijo aún más mi mirada en la tuya y ya no te digo (ya no hay palabras), sino que te obligo a mirarme y esta vez te pregunto en silencio -a través de ese fino hilo que casi se vuelve corpóreo- qué ves y cuánto, y sonrío cuando tu mirada cambia un segundo y entrás, quizá sin saberlo, en esta aventura que arriba ahora a su nudo, y casi puedo sentir en la pulsión de tus pupilas un principio de extrañeza, confusión al notar que, sin ruido, violencia ni maldad, salté tus primeras barreras; consciente, oculto tras preguntas, respuestas y paradojas que de repente llueven en el (hasta entonces) ordenado y seguro refugio de tu Mente como una garúa fina pero intensa, tanto más intensa cuanto más te resistas, hasta que es demasiado tarde y me tenés frente a Vos, mis ojos fijos en los tuyos, sin desafíos ni peleas de poder, llenos de curiosidad y una excitación que no emana ansiedad sino alegría, y comienzo a notar como tu mirada se contagia, hasta que me vuelvo espejo de tus ojos, te invito a mirar y -ya sin necesidad de Mí- te preguntás qué ves, y cuánto.
Las Epifanías personales (contradictoriamente, como Todo en la Vida) se subliman en la expresión más simple, sencilla y humilde del aprendizaje a incorporar; quizá sea por esto que, por más esfuerzo consciente que Uno ponga en cuestionar, negar o tergiversarlas, por más excusas o variables lógicas que se expresen para Uno o los demás, su mensaje se mantiene firme, Real e innegable. Y es que no se trata de un argumento intruso que de alguna manera se nos ha implantado, sino de una Verdad que siempre estuvo dentro, dormida, y acaba de despertar.
Saliendo de la ensoñación, reconocés que "correcto" y "equivocado" dejan de ser blanco y negro para incorporar matices que no excusan, sino que abren la Mente a una mejor comprensión. Volvés a  tu asiento frente a mi asiento, tu mirada con la mía y ya no hace falta cuestionar. Lo que ves soy Yo, y cuanto ves es Todo. Sólo tenés que saber mirar.
sábado, 4 de agosto de 2012
17:39

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Ciertos reyes no viajan en camello

posted by Do you care?
Te repito que lo comprendo. El hombre de acción requiere un Fin, que al encontrarlo idealiza y eleva por sobre todo aquello que amenace con alterar su plan.
El cambio es inaceptable.
Pero la misma balanza que con cada suspiro inclinas más a tu favor determina tu Destino.
En serio creo que lo comprendo, pero no existe Deseo que no traiga consecuencias. Comprenderás, pequeño Midas sin Dionisio al que implorarle, al ver sólo el reflejo de tu rostro solitario, prueba de que la condena a todos nos llega,.A todos nos llega...
En tanto los que alguna vez sentimos el frío beso de la caída y ese último suspiro que menos cuesta dejar ir que retener debimos aprender que "vulnerable" no es "débil", y que la cálida mano de la Confianza ha de tenderse por ayuda y para ayudar, el lejano Señor -Dueño del Oro- tendrá tan sólo su reflejo -autoinducido semidiós sin un Dios al que llorarle-.
Sobrevendrá, luego, la resignación; y vuelca tus rezos a Cronos, que no quedará más que entenderte (incapaz, ya, de aprender) único culpable de no saber Amar.


Todo lo que hicimos,
la mentira y la verdad.
Todo lo que hicimos
sigue vivo en un lugar
miércoles, 18 de julio de 2012
1:20

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Porque Te Amo

posted by Do you care?
Que Te Amo lo Sé bien claro,
lo veo, lo siento (y más) lo quiero.

Sin embargo hace tiempo
que busco, pero no encuentro
las palabras que reflejen
el Te Amo que Yo quiero regalarte
                                         sólo a Vos...

Y es que tu Amor no es cualquiera;
alterna entre a más y a menos;
a veces a menos de mis locuras,
siempre a más de lo que espero.

Y hoy me di cuenta...
Hoy, acá, me cayó un porque.

Porque esto no es sólo palabras,
acuerdos, cambios, diferencias.
Esto es simple: por sobre Todo,
este Te Amo con mases y menos,
mi Te Amo con temores y esperanzas.
Sólo besarte y seguir.
Porque Te Amo....
jueves, 19 de abril de 2012
10:27

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Vive

posted by Do you care?
Cuanto más largo el camino
entre Destino y Realidad
tanto más habrá desvíos,
ilusión e impunidad.

No siempre es malo pararse,
saben Dios y el Diablo de esperar.
Recuerda que de la Vida depende
cuándo el tiempo llegará.

No te excedas en descansos,
vicios, gloria y recordar,
que aún dormido el río corre
y jamás deja de avanzar.

Haz que sea la mayor meta
encontrar tu propia Paz,
sé honesto, sonríe siempre
y no te avergüences de llorar.

Ve siempre hacia el Amor sincero,
aprende de él a venerar
cada alegría.
Si antepones siempre el ego
no darás más que veneno
y verás, no hay garras más frías
que las de la soledad.

Vive todo cuanto puedas,
aprende a aprender de los demás,
y jamás des nada por cierto
sin detenerte a observar.

En todos hay un maestro
con algo por enseñar.
Sábete siempre alumno
y permítete brillar.

Sea tu Vida más que Vida,
sea tu voz siempre un cantar,
sea la Felicidad tus alas,
sea tu huella digna de recordar
pero, más que todo esto,
deberás considerar
que hacer algo de esta Vida
sólo de Tí dependerá.
martes, 20 de diciembre de 2011
22:36

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Appointment

posted by Do you care?
Técnicamente cómodo. El Mundo está lleno de pequeñas incongruencias que, irónicamente, nacen de la Lógica del Hombre.
Un diván, digamos que de buenos materiales y decente construcción, es el producto final de quizás cientos de investigaciones, estudios sobre postura y de mercado, es incluso algún prototipo que no alcanzara a cumplir los estándares exigidos.
Estándar es una palabra graciosa: se otorga a sí misma cierto grado de excelencia al tiempo que se aprisiona tras límites infranqueables. Claro que habrá quienes se sientan ofendidos o desafiados y arremetan con baterías de hechos, pruebas, teorías, evidencia empírica, dictatorial...
A veces el lenguaje nos habla por sí solo -no por distraernos, sino queriendo captar nuestra atención-, sugiriendo ir sólo un poco más allá; ojear la letra chica.
Me pregunto qué hay de empírico en el estar cómodo (y hablo de estar, no sentirse cómodo). El objeto es siempre construido con uno o más propósitos específicos, y a veces co dependientes. Tomemos de ejemplo el diván:
♪ Su construcción debe ser sólida, a fin de proveer estabilidad.
♪ El relleno es (en muchos casos) hipoalergénico y, probablemente, generalizado entre diferentes fabricantes, debiendo poseer firmeza suficiente para proveer un soporte adecuado y ser lo suficientemente mullido para adaptarse a la forma y posición de la persona, brindando así la sensación de comodidad.
♪ La tela -el revestimiento, la cara más visible- debe ser o aparentar ser de buena calidad, de textura agradable al sentido táctil. Si bien Uno se figuraría colores sobrios para este caso, tanto ésto como la calidad dependerán del adquisitor (con las correspondientes variaciones en el precio), mas hay una función que en todos los casos ha de cumplir la tela, y es la de transmitir calidez, la sensación de comodidad con Uno y el entorno, todo a través de un diván.
Pero las estadísticas dejan a muchos afuera. ¿Qué tal si los Estándares del Estándar Humano no cumplen con mis estándares, o los de Él, o los de Ella?
Habrá, pues, quien trunque el propósito impuesto al objeto, mas no siempre se sabrá.
En cierto modo esta Sociedad Humana sobrevive a base de hipocresía y, por ende, crea buenos mentirosos. Quien sea invitado a un diván podrá fingir comodidad por un número de razones: no ofender o incomodar a la otra parte, simples ansias por agradar, ir con la corriente -pertenecer- e incluso por auto engaño. Así, la reacción natural es reprimida y reemplazada con una apacible mueca; luego, no habiendo Uno expresado lo contrario, se toma por seguro que el objeto (ya en menor o mayor grado) cumple con las funciones de él esperadas.
De esta manera el Hombre engaña al Hombre, el Hombre se engaña a Sí mismo y Uno, técnicamente, se siente cómodo.

Tras escuchar mi nombre, la puerta del consultorio se abrió:
- Licenciado Gómez -decía extendiendo su mano-, buenas tardes. Adelante, pase al diván. Póngase cómodo...
jueves, 3 de noviembre de 2011
16:36

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Make a wish...

posted by Do you care?
"¿Qué es lo que más deseas de tu Vida?"
Recuerdo mi primer viaje en subte: línea 'A', Primera Junta - Lima. Fue tal mi fascinación que a dos escalones de la superficie tenía ya decidida mi futura profesión -o un rumbo, al menos, ya que debía, aún, informarme sobre los diferentes puestos posibles, los conocimientos requeridos para cada tarea, el riesgo implícito en cada una, los horarios de trabajo y, por supuesto, la remuneración a obtener-.
De más está decir que jamás trabajé en nada ni remotamente vinculado tanto a subtes como trenes de superficie (los trenes me gustan también; menos que el subte, pero me gustan). Diría que colateralmente -y tanto sin invitación como sin resistencia alguna- surgió también en aquel primer viaje un pasatiempo, el cual se mantiene vigente en Mí.
Criado casi exclusivamente entre mayores (o personas de mediana edad), hube de adaptarme –quizás por simple ósmosis- a reglas de socialización algo diferentes al común de los niños de mi edad; mas no se interprete esto como signo de rechazo a la educación que recibí, de la cual estoy casi tan orgulloso como agradecido.
Sabía, a mis cuatro años, leer casi de corrido, y ese transporte que se me hacía como venido de otro Mundo rebalsaba de palabras: carteles de advertencia, publicidades, pintadas; cada una con su particular mensaje que transportar, todos ellos conviviendo en el mismo espacio, esperando pacientemente al próximo ojo que, ya curioso o distraído, se posara en él; siempre con la esperanza de lograr su cometido, grabándose temporalmente en algún hueco superficial de la Mente del lector para buscar luego la grieta donde asentarse e influir –ya más o menos- en su comportamiento (siendo esto, por supuesto, en pro de quien transmita dicho mensaje).
Veinte años después de esa primer experiencia sigo enamorado del subte, y juego en cada viaje a coleccionar frases recogidas de publicidades, panfletos informativos, stickers o simples Ideas que alguien –vaya a saber Uno cuándo y por qué- plasmó en puertas, ventanas, paredes o asientos; cabe dejar asentado que es en estos últimos en los que con mayor frecuencia suelo encontrar los más bellos mensajes.
Cansado de horarios ajustados y la monotonía de de largas y repetitivas jornadas en un call center (o empresa de soluciones informáticas), conseguí que un abogado de larga Amistad con mi padre accediera a contratarme como cadete/asistente, con una jornada de cuatro horas (comprendida entre las 10, hora en que abren los bancos y en el Palacio de Tribunales va terminando de acomodarse la legión de desamparados que busca el asesoramiento de algún abogado de oficio al que aún le resten escrúpulos, Fe o Voluntad –aunque no las tres- y se encuentre disponible al ser llamado su número, y las 14).
Por las tardes me desempeñaba como visitador para una pequeña (‘a mediana’ le gustaba resaltar al dueño) empresa distribuidora de tintas y químicos utilizados principalmente para impresión y fotografía, lo cual derivaba en el constante uso del subte y lo imponía como medio de transporte más eficaz y económico.
Olleros – Tribunales, cualquier Viernes, creo que 4 de Julio. Buscando acomodarme lo mejor posible en el Tetris colectivo que a veces aparenta la multitud de viajantes, buscando siempre mantenerme cercano a alguna puerta para no perder mi parada, noté por el rabillo del ojo un sticker pegado en el vidrio. El mensaje proponía lo que parecía ser una simple e inocente pregunta que, luego descubriría, logró aferrarse a Mí, siendo comienzo para esta historia...

A excepción de aquellos plasmados por algún extraño que no publiciten ideas políticas y afines, suele encontrarse siempre al menos una repetición del mismo mensaje, pero a este que tiene ahora gran parte de mi atención lo catalogué luego de una semana (alrededor de 50 viajes entre las 5 líneas) como único, y más de una vez volví a encontrarme en el mismo vagón, frente a la misma puerta, algo extrañado, seducido y por breves lapsos hostigado por la intriga planteada en ese simple papel engomado que parecía desafiarme, provocarme a una exploración interior de mi Ser. Por momentos lo único que ocupaba mi Mente era esa sola pregunta, sonando y resonando como un eterno eco; más me negaba al hipnotismo, no cedería. Jamás logró un mensaje en el subte dejarme una idea largamente aferrada, siendo pocas las que lo lograron temporalmente, para ser desechadas al cabo de pocos minutos.
Digan lo que digan, mi negativa no se basa en miedo a explorar mi interior en busca de una o más respuestas, sino en el no ceder ante el deseo de quienquiera haya dejado allí el mensaje; esta intención no cumplirá su cometido, y punto.
Pero ¿qué tal si el extraño a quien rechazo tan fácilmente encontró que su deseo era lograr en el extraño que lea ese mensaje un momento de simple y honesta reflexión?, ¿qué tal si ese Alma topóse con esa misma pregunta, quizá incluso siendo atormentada por recuerdos dolorosos y capítulos sin cerrar al sumergirse en Sí en búsqueda de respuestas sinceras, para encontrar al fin el deseo de compartirle este disparador de pensamientos a quien lo quiera tomar?.
Pasadas tres semanas, y ya resignado a las recurrentes y aleatorias intromisiones de esta cuestión en pensamientos y situaciones muchas veces para nada relacionados a ella, decidí que debía acabar con esto que ya rozaba la calificación de 'Problema', y la única manera era confrontándome abierta y sinceramente, con miedos (sí), pero con huevos.


Los primeros días fueron nada más que confusión; miles, quizá millones de ideas atacaban mi Mente, peleándose entre sí, intentando imponerse como respuesta universal, hasta que comenzaron en un punto a mezclarse, fundirse, anexarse separarse, haciéndome imposible pensar.
La etapa dos fue el (¿auto?) flagelo. Cuanto más intentaba ordenar mis pensamientos más revoltosos se volvían éstos. Rebeldes, oscuros y caprichosos comenzaron a atacarme sin tregua y -supuse- bajo el único pretexto de tener la Verdad, una Verdad que Yo estaba equivocado en no reconocer, y que tendría que reconocer, de ser necesario, a la fuerza. Pero lo que no tuvieron en cuenta era un reflejo cultivado por mucho tiempo, el cual me volvía inaccesible ante el mero capricho y la falta de argumentos convincentes (ni hablemos su inexistencia o falsedad).
Pasada la tempestad decidí elaborar un método que me permitiera dar cierto orden a estas Ideas, así es que tomé una hoja y comencé a dividirla en columnas, siendo cada una una "categoría". Luego de rever y eliminar algunas, quedaron tres:
- Material.
- Sentimental.
- Espiritual.
Como era de esperarse, los primeros en surgir fueron deseos materiales como la clásica opción del dinero ilimitado, el auto último modelo, ser dueño de Google (?), e incluso algo más sencillo, como el tener una casa propia, con los requisitos de: jardín frontal, amplia terraza y un buen parque al fondo, de ser posible con un lindo quinchito con senda parrilla, donde puedan nacer recuerdos bellos con familia y Amigos.
De entre los deseos sentimentales destaca la inocente idea de encontrar el verdadero Amor, la cual complementé luego con el deseo de saber reconocer cuando aparezca. Un momento hermoso fue el poner la vista sobre mis Seres queridos, recordar y enumerar en silencio todo el Bien que me han hecho, el apoyo, el Amor y respeto recibidos, resultando en deseos como el de jamás encontrarme falto de ese cariño sincero y el ser consciente de Mí, para evitar cualquier mal que, directa o indirectamente, pudiere causarles.
Como espiritual logré listar sólo un deseo, surgido de la nada pero ardiente de pasión que, creciente en fuerza, llenó mi Mente toda, hasta que me encontré proclamando "Quiero hacer el Bien", y una sonrisa afloró de pronto.


Al día siguiente volví a encontrarme en ese vagón, frente a esa puerta, que sostenía ese vidrio sobre el que descansaba el mensaje; pero este vez mis ojos estaban llenos de agradecimiento, sin dudas ni recuerdos que me atormenten. Noté que una punta del sticker se había despegado, aunque el pegamento aún parecía fuerte.
Un leve tirón bastó para que el objeto quedara entre mis dedos. Salí a la calle mirándolo con la misma fascinación de hace veinte años atrás, me acerqué a una parada de colectivo y ahí lo pegué, cuidadosamente y a la altura de los ojos...
martes, 6 de mayo de 2008
17:02

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Entrada de prueba...

posted by Do you care?
This is a test...
Ja