Intenciones (Intentos)
posted by Do you care?
Y si te digo que me mires a los ojos, me pregunto qué ves, y cuánto.
Hasta que me toque eclosionar, salpicar al Mundo con mis granos de arena, ejercito la aventura introspectiva más contradictoria: la convencida comprensión de lo social, siempre de macro a micro, siempre fuera de Mí.
Los límites -bien marcados- siempre a dos tercios de altura, y varios huecos escondidos en algún rincón, luego las variables más usuales y (aquí comienza) unas pocas de las inusuales, libradas al albedrío de mi inconsciente. Con todo en su lugar y un machete de constantes para recordarme que el rebelarse a lo instaurado puede comenzar con un simple y quizás innecesario símbolo, un juego tanto mejor cuantas más sonrisas genere.
Entonces fijo aún más mi mirada en la tuya y ya no te digo (ya no hay palabras), sino que te obligo a mirarme y esta vez te pregunto en silencio -a través de ese fino hilo que casi se vuelve corpóreo- qué ves y cuánto, y sonrío cuando tu mirada cambia un segundo y entrás, quizá sin saberlo, en esta aventura que arriba ahora a su nudo, y casi puedo sentir en la pulsión de tus pupilas un principio de extrañeza, confusión al notar que, sin ruido, violencia ni maldad, salté tus primeras barreras; consciente, oculto tras preguntas, respuestas y paradojas que de repente llueven en el (hasta entonces) ordenado y seguro refugio de tu Mente como una garúa fina pero intensa, tanto más intensa cuanto más te resistas, hasta que es demasiado tarde y me tenés frente a Vos, mis ojos fijos en los tuyos, sin desafíos ni peleas de poder, llenos de curiosidad y una excitación que no emana ansiedad sino alegría, y comienzo a notar como tu mirada se contagia, hasta que me vuelvo espejo de tus ojos, te invito a mirar y -ya sin necesidad de Mí- te preguntás qué ves, y cuánto.
Las Epifanías personales (contradictoriamente, como Todo en la Vida) se subliman en la expresión más simple, sencilla y humilde del aprendizaje a incorporar; quizá sea por esto que, por más esfuerzo consciente que Uno ponga en cuestionar, negar o tergiversarlas, por más excusas o variables lógicas que se expresen para Uno o los demás, su mensaje se mantiene firme, Real e innegable. Y es que no se trata de un argumento intruso que de alguna manera se nos ha implantado, sino de una Verdad que siempre estuvo dentro, dormida, y acaba de despertar.
Saliendo de la ensoñación, reconocés que "correcto" y "equivocado" dejan de ser blanco y negro para incorporar matices que no excusan, sino que abren la Mente a una mejor comprensión. Volvés a tu asiento frente a mi asiento, tu mirada con la mía y ya no hace falta cuestionar. Lo que ves soy Yo, y cuanto ves es Todo. Sólo tenés que saber mirar.
Hasta que me toque eclosionar, salpicar al Mundo con mis granos de arena, ejercito la aventura introspectiva más contradictoria: la convencida comprensión de lo social, siempre de macro a micro, siempre fuera de Mí.
Los límites -bien marcados- siempre a dos tercios de altura, y varios huecos escondidos en algún rincón, luego las variables más usuales y (aquí comienza) unas pocas de las inusuales, libradas al albedrío de mi inconsciente. Con todo en su lugar y un machete de constantes para recordarme que el rebelarse a lo instaurado puede comenzar con un simple y quizás innecesario símbolo, un juego tanto mejor cuantas más sonrisas genere.
Entonces fijo aún más mi mirada en la tuya y ya no te digo (ya no hay palabras), sino que te obligo a mirarme y esta vez te pregunto en silencio -a través de ese fino hilo que casi se vuelve corpóreo- qué ves y cuánto, y sonrío cuando tu mirada cambia un segundo y entrás, quizá sin saberlo, en esta aventura que arriba ahora a su nudo, y casi puedo sentir en la pulsión de tus pupilas un principio de extrañeza, confusión al notar que, sin ruido, violencia ni maldad, salté tus primeras barreras; consciente, oculto tras preguntas, respuestas y paradojas que de repente llueven en el (hasta entonces) ordenado y seguro refugio de tu Mente como una garúa fina pero intensa, tanto más intensa cuanto más te resistas, hasta que es demasiado tarde y me tenés frente a Vos, mis ojos fijos en los tuyos, sin desafíos ni peleas de poder, llenos de curiosidad y una excitación que no emana ansiedad sino alegría, y comienzo a notar como tu mirada se contagia, hasta que me vuelvo espejo de tus ojos, te invito a mirar y -ya sin necesidad de Mí- te preguntás qué ves, y cuánto.
Las Epifanías personales (contradictoriamente, como Todo en la Vida) se subliman en la expresión más simple, sencilla y humilde del aprendizaje a incorporar; quizá sea por esto que, por más esfuerzo consciente que Uno ponga en cuestionar, negar o tergiversarlas, por más excusas o variables lógicas que se expresen para Uno o los demás, su mensaje se mantiene firme, Real e innegable. Y es que no se trata de un argumento intruso que de alguna manera se nos ha implantado, sino de una Verdad que siempre estuvo dentro, dormida, y acaba de despertar.
Saliendo de la ensoñación, reconocés que "correcto" y "equivocado" dejan de ser blanco y negro para incorporar matices que no excusan, sino que abren la Mente a una mejor comprensión. Volvés a tu asiento frente a mi asiento, tu mirada con la mía y ya no hace falta cuestionar. Lo que ves soy Yo, y cuanto ves es Todo. Sólo tenés que saber mirar.