Appointment
posted by Do you care?
Técnicamente cómodo. El Mundo está lleno de pequeñas incongruencias que, irónicamente, nacen de la Lógica del Hombre.
Un diván, digamos que de buenos materiales y decente construcción, es el producto final de quizás cientos de investigaciones, estudios sobre postura y de mercado, es incluso algún prototipo que no alcanzara a cumplir los estándares exigidos.
Estándar es una palabra graciosa: se otorga a sí misma cierto grado de excelencia al tiempo que se aprisiona tras límites infranqueables. Claro que habrá quienes se sientan ofendidos o desafiados y arremetan con baterías de hechos, pruebas, teorías, evidencia empírica, dictatorial...
A veces el lenguaje nos habla por sí solo -no por distraernos, sino queriendo captar nuestra atención-, sugiriendo ir sólo un poco más allá; ojear la letra chica.
Me pregunto qué hay de empírico en el estar cómodo (y hablo de estar, no sentirse cómodo). El objeto es siempre construido con uno o más propósitos específicos, y a veces co dependientes. Tomemos de ejemplo el diván:
♪ Su construcción debe ser sólida, a fin de proveer estabilidad.
♪ El relleno es (en muchos casos) hipoalergénico y, probablemente, generalizado entre diferentes fabricantes, debiendo poseer firmeza suficiente para proveer un soporte adecuado y ser lo suficientemente mullido para adaptarse a la forma y posición de la persona, brindando así la sensación de comodidad.
♪ La tela -el revestimiento, la cara más visible- debe ser o aparentar ser de buena calidad, de textura agradable al sentido táctil. Si bien Uno se figuraría colores sobrios para este caso, tanto ésto como la calidad dependerán del adquisitor (con las correspondientes variaciones en el precio), mas hay una función que en todos los casos ha de cumplir la tela, y es la de transmitir calidez, la sensación de comodidad con Uno y el entorno, todo a través de un diván.
Pero las estadísticas dejan a muchos afuera. ¿Qué tal si los Estándares del Estándar Humano no cumplen con mis estándares, o los de Él, o los de Ella?
Habrá, pues, quien trunque el propósito impuesto al objeto, mas no siempre se sabrá.
En cierto modo esta Sociedad Humana sobrevive a base de hipocresía y, por ende, crea buenos mentirosos. Quien sea invitado a un diván podrá fingir comodidad por un número de razones: no ofender o incomodar a la otra parte, simples ansias por agradar, ir con la corriente -pertenecer- e incluso por auto engaño. Así, la reacción natural es reprimida y reemplazada con una apacible mueca; luego, no habiendo Uno expresado lo contrario, se toma por seguro que el objeto (ya en menor o mayor grado) cumple con las funciones de él esperadas.
De esta manera el Hombre engaña al Hombre, el Hombre se engaña a Sí mismo y Uno, técnicamente, se siente cómodo.
Tras escuchar mi nombre, la puerta del consultorio se abrió:
- Licenciado Gómez -decía extendiendo su mano-, buenas tardes. Adelante, pase al diván. Póngase cómodo...
Un diván, digamos que de buenos materiales y decente construcción, es el producto final de quizás cientos de investigaciones, estudios sobre postura y de mercado, es incluso algún prototipo que no alcanzara a cumplir los estándares exigidos.
Estándar es una palabra graciosa: se otorga a sí misma cierto grado de excelencia al tiempo que se aprisiona tras límites infranqueables. Claro que habrá quienes se sientan ofendidos o desafiados y arremetan con baterías de hechos, pruebas, teorías, evidencia empírica, dictatorial...
A veces el lenguaje nos habla por sí solo -no por distraernos, sino queriendo captar nuestra atención-, sugiriendo ir sólo un poco más allá; ojear la letra chica.
Me pregunto qué hay de empírico en el estar cómodo (y hablo de estar, no sentirse cómodo). El objeto es siempre construido con uno o más propósitos específicos, y a veces co dependientes. Tomemos de ejemplo el diván:
♪ Su construcción debe ser sólida, a fin de proveer estabilidad.
♪ El relleno es (en muchos casos) hipoalergénico y, probablemente, generalizado entre diferentes fabricantes, debiendo poseer firmeza suficiente para proveer un soporte adecuado y ser lo suficientemente mullido para adaptarse a la forma y posición de la persona, brindando así la sensación de comodidad.
♪ La tela -el revestimiento, la cara más visible- debe ser o aparentar ser de buena calidad, de textura agradable al sentido táctil. Si bien Uno se figuraría colores sobrios para este caso, tanto ésto como la calidad dependerán del adquisitor (con las correspondientes variaciones en el precio), mas hay una función que en todos los casos ha de cumplir la tela, y es la de transmitir calidez, la sensación de comodidad con Uno y el entorno, todo a través de un diván.
Pero las estadísticas dejan a muchos afuera. ¿Qué tal si los Estándares del Estándar Humano no cumplen con mis estándares, o los de Él, o los de Ella?
Habrá, pues, quien trunque el propósito impuesto al objeto, mas no siempre se sabrá.
En cierto modo esta Sociedad Humana sobrevive a base de hipocresía y, por ende, crea buenos mentirosos. Quien sea invitado a un diván podrá fingir comodidad por un número de razones: no ofender o incomodar a la otra parte, simples ansias por agradar, ir con la corriente -pertenecer- e incluso por auto engaño. Así, la reacción natural es reprimida y reemplazada con una apacible mueca; luego, no habiendo Uno expresado lo contrario, se toma por seguro que el objeto (ya en menor o mayor grado) cumple con las funciones de él esperadas.
De esta manera el Hombre engaña al Hombre, el Hombre se engaña a Sí mismo y Uno, técnicamente, se siente cómodo.
Tras escuchar mi nombre, la puerta del consultorio se abrió:
- Licenciado Gómez -decía extendiendo su mano-, buenas tardes. Adelante, pase al diván. Póngase cómodo...
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